
La empresa Saesa concretó durante este mes de diciembre la etapa final de su plan de fortalecimiento de la red eléctrica en Valdivia. Con la puesta en servicio de tres nuevas líneas de distribución soterradas, la compañía completa un ciclo de cinco obras mayores ejecutadas durante 2025, todas conectadas a la Subestación Laurel en el acceso sur de la ciudad.
Este conjunto de proyectos busca robustecer la continuidad del suministro y mejorar la capacidad de respuesta ante contingencias, especialmente en periodos de alta demanda o condiciones climáticas adversas.
Dos fases de modernización tecnológica
El plan se desarrolló en dos etapas diferenciadas por su alcance y tecnología aplicada:
- Primera Fase (Inicios de 2025): Consideró la entrada en operación de los alimentadores Angachilla y Llancahue. Estos trazados, que combinan tramos aéreos y subterráneos, benefician a cerca de 7 mil clientes en sectores como Paillao, Colmenar, Casa Blanca, Piedra Blanca y Angachilla.
- Segunda Fase (Fines de 2025): Contempló la construcción de tres líneas 100% soterradas denominadas Donald Canter, Niebla y El Bosque. Esta etapa beneficia a 33 mil clientes, destacando que una de las líneas (Alimentador Niebla) entrega suministro exclusivo a la zona costera, otorgando mayor estabilidad a ese sector.
Darío Inostroza, jefe de Servicio al Cliente de Saesa en Los Ríos, explicó que la incorporación de tecnología soterrada en la segunda fase es una solución de gran envergadura. «Representa un avance muy relevante para el sistema eléctrico de Valdivia, ya que nos permite contar con una red más robusta y confiable», señaló el ejecutivo.
Impacto y ejecución de las obras
La ejecución total del plan anual permitió alcanzar a más de 40 mil servicios en diversos puntos de la capital regional. Cada una de las etapas de construcción se extendió por aproximadamente seis meses y requirió el despliegue de equipos técnicos especializados.
En términos de capital humano, las faenas contaron con la participación constante de cerca de 45 trabajadores por fase, quienes abordaron la complejidad técnica que implica la instalación de redes bajo tierra en zonas urbanas consolidadas.
Con la finalización de estos trabajos, Valdivia cierra el año con una infraestructura eléctrica más preparada para los desafíos de crecimiento habitacional y comercial, consolidando una red que minimiza los riesgos de interrupciones por factores externos.