
VALDIVIA / CONCEPCIÓN. – A medida que se acerca el inicio del año escolar, el ajuste a los horarios, tareas y la disciplina académica se transforma en un desafío para miles de familias. Carola Valenzuela, coordinadora académica de los Colegios del Arzobispado de Concepción, advierte que si bien este periodo puede generar cansancio y ansiedad, también es una oportunidad clave para establecer nuevas metas y fomentar el desarrollo personal de los estudiantes.
La especialista enfatiza que el éxito de este proceso depende de una transición saludable donde el bienestar físico y emocional debe ser la prioridad tanto en el hogar como en el establecimiento educativo.
¿De qué depende una buena adaptación?
El regreso a las salas de clases no afecta a todos por igual. Según la experta, la fluidez de la transición depende de:
- Mantenimiento de rutinas: Estudiantes que conservaron horarios de sueño más o menos estables durante las vacaciones se adaptan más rápido.
- Bienestar físico: Un descanso adecuado y una alimentación equilibrada son los pilares de un buen desempeño inicial.
- Entorno emocional: La seguridad y confianza que transmitan los padres o tutores reducen significativamente la incertidumbre frente al nuevo año.
Señales de alerta en niños y jóvenes
Es fundamental que los adultos estén atentos a posibles síntomas de estrés o ansiedad escolar durante las primeras semanas, tales como:
- Cambios de comportamiento o irritabilidad injustificada.
- Aislamiento social o apatía frente a actividades que antes disfrutaban.
- Síntomas físicos como dolores de cabeza, de estómago o cansancio excesivo.
Guía práctica para un inicio exitoso
Para facilitar la vuelta a la rutina, se sugieren las siguientes recomendaciones prácticas:
- Ajuste gradual: Comenzar a normalizar los horarios de sueño y alimentación al menos dos o tres semanas antes del primer día de clases.
- Diálogo abierto: Conversar con los hijos sobre sus expectativas y miedos frente al nuevo curso. Validar sus emociones es esencial.
- Definición de metas: Fijar objetivos académicos y personales alcanzables para generar entusiasmo y energía desde el inicio.
- El rol del colegio: Los docentes deben aplicar ajustes en el ritmo de enseñanza inicial y fomentar un clima de buen trato e inclusión para reducir la presión académica inicial.