
El sistema de salud chileno enfrenta uno de sus momentos más complejos en lo que va del año. La red asistencial se encuentra operando bajo una alta presión debido al explosivo aumento de consultas por virus invernales, lo que ha obligado a los centros médicos a reestructurar sus estrategias operacionales y extremar los niveles de bioseguridad para garantizar la continuidad de las atenciones.
De acuerdo con el último reporte de la Campaña de Invierno del Ministerio de Salud (Minsal), las atenciones de urgencia por causas respiratorias alcanzaron un 32,2% del total de las consultas en la red asistencial. Esta cifra se consolida como el registro más alto en lo que va de 2026, encendiendo las alarmas de las autoridades y de los equipos de gestión hospitalaria.
La batalla invisible: Refuerzo extremo de la limpieza clínica
El avance de la temporada invernal no solo pone a prueba la capacidad de respuesta de los médicos y enfermeras en las unidades de urgencia, sino que también activa un engranaje invisible pero vital: los procesos operacionales de higiene y desinfección.
Con más de un tercio de las consultas totales vinculadas a cuadros respiratorios, los recintos de salud han tenido que redoblar sus protocolos internos. El foco principal de esta estrategia se ha concentrado en las áreas de mayor exposición y tránsito, tales como:
- Unidades de Urgencia (adulto y pediátrica).
- Salas de espera y halls de acceso.
- Sectores de hospitalización.
- Baños públicos y zonas de alta circulación.
En estos espacios, las rutinas de limpieza y desinfección de superficies se han intensificado exponencialmente durante las últimas semanas con el objetivo de cortar la cadena de transmisión de los virus y proteger tanto a pacientes como al personal sanitario.
Flexibilidad operativa: La clave para no colapsar
La respuesta ante esta contingencia ha requerido el apoyo de empresas especializadas en Facility Services. Desde LIMCHILE, compañía encargada de la limpieza e higiene en diversos centros de salud del país, explican que la clave para sostener el funcionamiento de hospitales y clínicas radica en la flexibilidad de la operación, adaptándose minuto a minuto al comportamiento de la demanda asistencial.
«Cada centro de salud enfrenta una realidad distinta. En algunos casos se aumenta la dotación y en otros se redistribuyen equipos para priorizar áreas críticas como urgencias, salas de espera y hospitalización. Lo relevante es que la operación sea flexible y pueda adaptarse rápidamente», explica Kennedy Quintero, Subgerente de Operaciones Segmento Salud de LIMCHILE.
De hecho, la firma detalló que en algunos de los centros hospitalarios con atención infantil más críticos de la Región Metropolitana, el refuerzo del personal de limpieza ha llegado a incrementarse en cerca de un 10% para hacer frente a la contingencia respiratoria.
Minsal 2026: 32,2% de las urgencias son por causas respiratorias.
▲ Refuerzo de dotación de higiene en centros críticos: ~10%.
Planificación anticipada y seguridad del personal
Este escenario de alta tensión no tomó por sorpresa a las empresas de servicios. Según explican desde LIMCHILE, la preparación para el invierno comienza meses antes e incluye una exhaustiva revisión de protocolos, capacitaciones en terreno, coordinación directa con las direcciones de los recintos y el aseguramiento del stock de insumos críticos.
Asimismo, el plan contempla un estricto cuidado de los propios trabajadores que operan en la primera línea de la higiene hospitalaria. Entre las medidas preventivas obligatorias se encuentran:
- Uso correcto y permanente de Elementos de Protección Personal (EPP) y mascarillas.
- Lavado frecuente y guiado de manos.
- Cumplimiento estricto de los protocolos específicos definidos por cada establecimiento de salud.
“La limpieza clínica es parte de la prevención y cuidado del paciente o usuarios dentro de un recinto asistencial. Contribuye a reducir riesgos, mantener condiciones seguras y dar continuidad a la operación en momentos de alta tensión para el sistema de salud”, concluye Quintero.
Actualmente, la compañía mantiene una cobertura operacional permanente en cerca de 60 puntos de atención de salud en la Región Metropolitana, desplegando a unos 3.500 colaboradores para sostener los estándares sanitarios en el periodo más crítico del año.