
SANTIAGO. – Un equipo de investigadores de la Universidad Andrés Bello (UNAB) ha desarrollado una tecnología médica sin precedentes que podría cambiar la vida de miles de hombres que sufren de estrechez uretral. Se trata de MAT-URO, un implante biomédico creado a partir de matrices extracelulares de bovinos que permite la regeneración del tejido humano, eliminando la necesidad de dolorosas cirugías de injerto.
La estrechez uretral afecta al 0,6% de la población masculina, especialmente a mayores de 55 años, provocando desde dificultades para orinar hasta obstrucciones completas. Hasta hoy, el tratamiento estándar consistía en extraer tejido del interior de la boca del paciente para reconstruir la uretra, un proceso largo, costoso y con riesgos de complicaciones en ambas zonas intervenidas.
¿Cómo funciona la tecnología MAT-URO?
El dispositivo actúa como un «andamiaje biológico». En lugar de simplemente parchar la zona afectada, la matriz derivada de uretra bovina entrega el soporte estructural necesario para que las propias células del paciente colonicen el área y regeneren el tejido funcional.
Ventajas clave del nuevo sistema:
- Menor tiempo quirúrgico: Al no tener que extraer tejido de la boca (sitio dador), la operación es más rápida.
- Reducción de complicaciones: Se eliminan los riesgos asociados a las heridas en la cavidad oral.
- Recuperación óptima: Promueve una integración natural y funcional del tejido regenerado.
Reconocimiento internacional y escalabilidad
El impacto de esta innovación ya resuena fuera de las fronteras de Chile. El Dr. Eduardo Landerer, urólogo y miembro del equipo, fue galardonado recientemente con el premio Puigvert al Mejor Trabajo de Investigación Clínica en el Congreso de la Confederación Americana de Urología (CAU 2025) en Panamá.
El proyecto ha contado con el respaldo estratégico de HUBTEC, centro de transferencia tecnológica que ha guiado a los científicos en el proceso de patentamiento, levantamiento de capital y creación del spin-off para llevar el producto al mercado global.
«Si este modelo funciona bien para la recuperación de tejido uretral, tiene todo el potencial para escalar a otros tipos de tejido, como traumatología o sistemas cardiovasculares», destacó el Dr. Reinaldo Gómez, parte del equipo médico.
Próximos pasos: De modelos preclínicos a humanos
Tras validar con éxito el modelo en animales, el gran desafío para 2026 es iniciar los ensayos clínicos en humanos. Este paso es fundamental para obtener las certificaciones regulatorias necesarias que permitan la comercialización y distribución masiva, posiblemente en alianza con laboratorios multinacionales.
Esta tecnología no solo representa un orgullo para la ciencia nacional, sino una esperanza de tratamiento más digno y eficiente para una patología de alto impacto clínico y económico a nivel mundial.